El receptor es el protagonista del mensaje en Comunicación Estratégica

En la comunicación estratégica, desde su modelo y su operar, asigna al receptor un protagonismo fundamental en la construcción del mensaje. Es el receptor quien lo modela, a partir de su percepción, su experiencia y sus capacidades.

En la concepción constructivista, se entiende que el receptor es un elemento creativo del proceso comunicacional, ya que el receptor no incorpora el mensaje que le llega, sino que lo interpreta y le da sentido; es decir, él construye su propio mensaje. Este es el verdadero sentido del mensaje y no el que planificó el emisor (Scheinsohn, 2011).
 
Por ello, el modelo de comunicación estratégica está concebido con la perspectiva de la interacción humana para poder abordar las problemáticas corporativas y todas las complejidades que les son propias.
 
Además, consideran los activadores, la eficaz interacción de los públicos entre sí y entre ellos con la organización.
 
Scheinsohn también menciona que toda empresa tiene que hacerse oír, comprender y diferenciar; cada firma se gesta sobre la base de determinados propósitos y para alcanzarlos deberá relacionarse con diferentes públicos.
 
Asimismo, refiere que la empresa emite diversos mensajes de forma voluntaria o involuntaria, explícita o implícita. Por lo que esta diversidad de mensajes ha de coordinarse para lograr efectividad a nivel semántico (significado de los símbolos-mensajes), sintáctico (codificación, canales, ruido, redundancia y capacidad del canal) y pragmático (las consecuencias que tienen en la conducta de aquellos que son afectados por el proceso comunicativo). Estos tres niveles deben ser entendidos como interdependientes.
 
Cada público pertenece a varios campos: empleados, proveedores, distribuidores, clientes o mayoristas, entre otros, que son, a su vez, otro público mayor que los engloba a todos: la sociedad.
 
A la vez que en la sociedad cohabitan la oferta y la demanda; esta última, en este caso, se refiere a la información (acerca de qué hacen las empresas y cómo contribuyen) y a las empresas suele asociarse con poder, control, manipulación y excesivos beneficios.
 
De acuerdo con Aguadero, el concepto de público representa uno de los elementos nucleares y básicos de las Relaciones Públicas, el que procede del adjetivo latino publicus y se trataba de una expresión técnico-jurídica utilizada para referirse a algo relacionado con la comunidad ciudadana, con el populus, para diferenciarlo de lo perteneciente o relativo a la persona como individuo (Aguadero).
 
El análisis de público desde la óptica de las Relaciones Públicas en la literatura sobre la materia se encuentra en igual enfoque derivado de la experiencia profesional del comunicador.

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